Me dices que me amas y te creo
Que tu corazón a nadie ha querido
Como a este que para ti ha sido
El dueño de tu amor entero
Me dices cuando hablas
Las pocas veces que lo haces
Que con sólo una mirada
Tu corazón se enardece
Me dices cuando sientes
Cuando la tristeza te embarga
Que soy solo en tu vida
El que enciende tu llama
Me has dicho en fin tantas cosas
Has llenado mi cama con rosas
Con flores que son palabras hermosas
Y todo me hace creer que me amas
Que por más que me olvide
De lo que tú me hagas
Hay entre nosotros
Algo más que sábanas
Pues tenemos según tu
Entre sueños una relación sana
Ése en verdad es tú amor
Lo sé pues me llega al corazón
Lo que no comprendo en el tiempo
Lo que no admito en infinito
Lo que no acepto en presente
Lo que no consiento en pasado
Es cuando dejas de querer
Cuando se fluye tu amor
Brota de ti, otra mujer
Y ya no sé que es peor
Si el odio que irradia tu cara
El dolor que luce cual llaga
La evasión de tus ojos moros
O el escape que hace tu alma
Cuando no quieres, cuando no amas
Cuando odias sin darte cuenta
Cuando dices que no me odias
Que es amor lo que te embarga
Cuando dices que me amas
Y yo siento mi pobre corazón
Lleno del dolor, por cómo
De una manera no deseada
Me hieres cuando así, me amas
(Autor: Samuel akinin)
No intentes posar tus manos
sobre su inocente Cuello
(hasta la más suave caricia le parecería el brutal manejo del verdugo).
No intentes susurrale tu amor o tus penas
(tu voz lo asustaría como un trueno en mitad de la noche).
No remuevas el agua de la laguna no respires.
Para ser tuyo tendría que morir.
Confórmate con su salvaje lejanía
con su ajena belleza
(si vuelve la cabeza escóndete entre la hierva).
No rompas el hechizo de esta noche de verano.
Trágate tu amor imposible.
Ámalo libre.
Ama el modo en que ignora que tu existes.
Ama al cisne salvaje.
(Autor: Luis Rogelio Nogueras) (CUBA)
Yunior Xeler nos manda esta preciosa poesía con todo su cariño. Un abrazo!
La clave es no perderse en mundos paralelos
No soñar la vida de los dioses
Escaparse de la luz artificial
La clave no llenarse de bellezas
No habitar solo el reino de las flores
O hacerse acompañar por fantasmas que sonríen
La clave no es romper el corazón y echar a bajo un sentimiento
Como árbol que se tala en selva de un cuerpo
Tampoco es apagar el canto de las aves
O silenciar el arpa de una virgen
La clave no es lanzarse al mar en busca de tormentas
No es alejarse de las islas porque encierran soledad
Ni abrazar un cuerpo porque emita calor
La clave está en el modo en que hundes tus manos
En busca del poema de la vida.
(Autor: Yunior Xeler) A Mía que sabe como buscar el poema de la vida.
Cada vez que escucho tu voz
Con la dulzura de su tono
Cada vez que pienso en ti
Cuando lo hago a mi modo
Me doy cuenta de una verdad
De un sentir aterciopelado
Y es que, cómo he de olvidar
Momentos donde me has amado
Si fue una o quizás dos
Si me amaste todo el tiempo
Si me quieres como yo
O es tan sólo mi pensamiento
Eso, importancia no tiene
Pues como ves lo que más duele
Es que escribo sin decirte nada
Te hablo sin que me entiendas
Me entiendes sin que te hable
Y en el acumulado de evasivas
De las muecas muy escondidas
De los gestos placenteros
De los deseos más ansiados
De los vocablos callados
De lo que decirte, sé, quiero
Soy hoy casi un prisionero
Pues sé que hablar no debo
Como también estoy seguro
Que callar, en verdad no quiero.
(Autor: Samuel)
No decía palabras,
acercaba tan sólo un cuerpo interrogante,
porque ignoraba que el deseo es una pregunta
cuya respuesta no existe,
una hoja cuya rama no existe,
un mundo cuyo cielo no existe.
La angustia se abre paso entre los huesos,
remonta por las venas
hasta abrirse en la piel,
surtidores de sueño
hechos carne en interrogación vuelta a las nubes.
Un roce al paso,
una mirada fugaz entre las sombras,
bastan para que el cuerpo se abra en dos,
ávido de recibir en sí mismo
otro cuerpo que sueñe;
mitad y mitad, sueño y sueño, carne y carne,
iguales en figura, iguales en amor, iguales en deseo.
Auque sólo sea una esperanza
porque el deseo es pregunta cuya respuesta nadie sabe.
(Autor: Luis Cernuda)
Las cadenas que rodean mi cuerpo
se enredan como serpientes sedientas de matar
mientras suspiro a cada palpitación
te acercas más a las razones de mi temor.
No lucho contra ellas, no lo hago contra ti
entrego mi rendición en plena lucha
colmándote de caricias envenenadas
cansada de tanto fingir un sin dolor.
Te doy los pedazos de mi alma
remojados y salados de las lágrimas
el lamento de mis seguridades
me acerca a un flujo de realidades.
Y suelto mis venenos para entregarte mis besos
adorando a cada paso todos tus gestos
prácticas físicas del sexo
mientras me retuerzo como serpiente sin veneno.
(Autora: Mia)