No sé si te he dicho cuánto
Si mis labios se abrieron cuándo
Si mi mente se cansó de tanto
Y si mi corazón pueda aún
Lo que estoy claro vida es que
Si mi silencio durmió tu amor
Si tu cuerpo se enfrió de tanto
Si tu mente me de dejó de lado
O si tu amor se alejo de ti
No ha sido culpa toda mía
Ni tampoco de mi abandono
Ha sido, sólo por cómo te adoro
Que ya no sé ni qué decir
Te amo en silencio, y a lo lejos
Te amo en mi sueño y realidad
Te amo como sabes que te quiero
Te amo y ésa es mi pura verdad
(Autor: Samuel)
La clave es no perderse en mundos paralelos
No soñar la vida de los dioses
Escaparse de la luz artificial
La clave no llenarse de bellezas
No habitar solo el reino de las flores
O hacerse acompañar por fantasmas que sonríen
La clave no es romper el corazón y echar a bajo un sentimiento
Como árbol que se tala en selva de un cuerpo
Tampoco es apagar el canto de las aves
O silenciar el arpa de una virgen
La clave no es lanzarse al mar en busca de tormentas
No es alejarse de las islas porque encierran soledad
Ni abrazar un cuerpo porque emita calor
La clave está en el modo en que hundes tus manos
En busca del poema de la vida.
(Autor: Yunior Xeler) A Mía que sabe como buscar el poema de la vida.
Cada vez que escucho tu voz
Con la dulzura de su tono
Cada vez que pienso en ti
Cuando lo hago a mi modo
Me doy cuenta de una verdad
De un sentir aterciopelado
Y es que, cómo he de olvidar
Momentos donde me has amado
Si fue una o quizás dos
Si me amaste todo el tiempo
Si me quieres como yo
O es tan sólo mi pensamiento
Eso, importancia no tiene
Pues como ves lo que más duele
Es que escribo sin decirte nada
Te hablo sin que me entiendas
Me entiendes sin que te hable
Y en el acumulado de evasivas
De las muecas muy escondidas
De los gestos placenteros
De los deseos más ansiados
De los vocablos callados
De lo que decirte, sé, quiero
Soy hoy casi un prisionero
Pues sé que hablar no debo
Como también estoy seguro
Que callar, en verdad no quiero.
(Autor: Samuel)
Entre fuego y hielo, danzares cubierta de velos
te muestro la magia que tengo entre mis dedos
una mirada que reta que abandones el silencio
una invitación a dejarte llevar por mi juego.
Y bailo al rededor de tu cuerpo
me muestro sumisa, dominante, indomable
mientras te desnudo al son del viento
arrodillándome para besar parte de tu cuerpo.
Entre fuego y hielo te hago mio
con movimientos fuertes pero lentos
mientras veo como se desencaja tu rostro
por el placer de la culminación del sexo.
(Autora: Mia)
No decía palabras,
acercaba tan sólo un cuerpo interrogante,
porque ignoraba que el deseo es una pregunta
cuya respuesta no existe,
una hoja cuya rama no existe,
un mundo cuyo cielo no existe.
La angustia se abre paso entre los huesos,
remonta por las venas
hasta abrirse en la piel,
surtidores de sueño
hechos carne en interrogación vuelta a las nubes.
Un roce al paso,
una mirada fugaz entre las sombras,
bastan para que el cuerpo se abra en dos,
ávido de recibir en sí mismo
otro cuerpo que sueñe;
mitad y mitad, sueño y sueño, carne y carne,
iguales en figura, iguales en amor, iguales en deseo.
Auque sólo sea una esperanza
porque el deseo es pregunta cuya respuesta nadie sabe.
(Autor: Luis Cernuda)
Las cadenas que rodean mi cuerpo
se enredan como serpientes sedientas de matar
mientras suspiro a cada palpitación
te acercas más a las razones de mi temor.
No lucho contra ellas, no lo hago contra ti
entrego mi rendición en plena lucha
colmándote de caricias envenenadas
cansada de tanto fingir un sin dolor.
Te doy los pedazos de mi alma
remojados y salados de las lágrimas
el lamento de mis seguridades
me acerca a un flujo de realidades.
Y suelto mis venenos para entregarte mis besos
adorando a cada paso todos tus gestos
prácticas físicas del sexo
mientras me retuerzo como serpiente sin veneno.
(Autora: Mia)