El banco de la despedida
Entre el mismo destierro de las tierras
en las que fui tu reina, tu princesa
y tú fuiste mi angel, mi protector
entre ellas me consumo y me pierdo.
Donde la conquista no fue más que una fantasía en la que las palabras eran fáciles y los hechos difíciles de cumplir donde una palabra valía más que un hecho.
Las lagrimas ya mueren y se evaporan, por fin lo consigo por derecho, por valentía, porque te di mi amor y tú solo cobardía, porque te ame hasta derretir el alma mia.
Y por fin hoy digo y cuento, que no me arrepiento de nada, mi entrega fue limpia, una vida, y tú perdiste, entregaste la rendición.
Asi queda la historia ya perdida, vendida con una despedida, en la que contaron unos segundos, quemados de odio, ya sin vida.
(Autora: Mia)