Ella
Siempre me sorprende cuando la veo
entre la gente y de la nada aparece...
Y del modo sublime que la luz pinta colores
en lo tenue de un amanecer en calma;
o la agonía de una tarde imprime
en el celeste cielo diminutos agujeros...
ella, con sólo una pizca de ella,
da presencia a mis vacíos de ausencia
y enciende luceros
que guían mi alma
hasta su alma bella.
Habrá miles que se le asemejan... me digo sorprendido cuando la miro ahí... entre toda esa gente que me resulta indiferente. Pero si ella un día por razones que dios no quiera no apareciera, los amaneceres perderían sus colores si ya no pudiera amanecer con ella... Y las tardes..., las tardes dejarían que las noches se sorprendieran sin estrellas.
(Autor: Marcelo D. Ferrer)