Quien pudiera morderte lentamente
Quién pudiera morderte lentamente
como a una fruta amarga en la corteza.
Quién pudiera dormir en tu aspereza
como el día en la sierra del poniente.
Quién pudiera rendir la hastiada frente contra el duro confín de tu belleza, y arrostrar sonriendo la tristeza, rota la paz y el paso indiferente.
Quién pudiera, mi amor, la alborotada resistencia del alma distraída conducir a tu parva apaciguada.
Quién pudiera ostentar, como una brida, el arco iris sin par de tu mirada desde tu luz a mi negror caída.
(Autor: Antonio Gala)

